No vaciles que estoy loca, solo trata de entender el porque de mi locura
2/1/14
uff
Después de unos días de descanso y relfexión creo que estoy lista para escribir un poco.
Es difícil despedirse, es difícil cerrar etapas.
Hoy me toca despedirme (por elección propia) de los que es la hadrajá, una puerta que se me abrió hace 3 años que me marcó y me guió. De la mano de un hermano y de un grupo de piojitos, decidí que la educación era lo mio y que quería vivir de eso.
Enanos y gigantes.
Juntos fuimos creciendo y aprendiendo, descubriendo a la par que era ser janij, que era ser madrij. Emprendimos un viaje hermoso y fuimos el primer grupo de sala de 5 en la historia de BAMI que fue a un majané de invierno, con 6 anotados.
Un año realmente envidiable, donde formamos una gran familia y rompimos todos los prejuicios sobre ser madrijim de jardín.
Después vino otro año increible, donde volví a enamorarme de un grupo. Opurgim. Una noticia un poco aterradora llegó por un mensaje de texto a Gualeguaychú, con un montón de nervios y expectativas. Depronto había crecido 5 años y mis janijim eran casi los más grandes de primaria.
¿Cómo explicar lo que fueron para mi? Mi sostén, me hicieron crecer a pasos agigantados, me hicieron entregarme por completo. Me hicieron feliz.
Llegó Febrero con una gran y aterradora noticia. "Juli, queremos que seas mejanejet de primer año de escuela" UFF. Miedo, terror, no. Esa fue la primer respuesta. Un tiempo antes me habían dicho que tenía esbozos nodulares, ¿Qué es eso? Basicamente que todo lo que hacía no lo iba a poder hacer más. No podía, sabía que era autoexigirme demasiado y que no sabía si iba a poder dar lo mejor, que no iba a poder ser yo.
A los empujones decidí agarrar, y costó, al principio costó y mucho. Pero con el paso del tiempo empecé a sacarme la mochila y a disfrutar, cuando elegí eso no me pudo parar nadie. Terminé otro año feliz y agradecida, por sobre todas las cosas a mi grupo y a un comadrij que me arrastró y me acompañó durante todo el año
Tuve el privilegio de haber sido madrijá de tres grupos increibles, los cuales fueron premiados con BAMI de Bronce y Plata, formé parte de tres equipos distintos que superaron records, que dejaron todo.
Y hoy me toca despedirme, con una mezcla de sensaciones.
Angustia, miedo, satisfacción, melancolía.
Es dejar atrás una etapa hermosa, increible, que me llenó, que me hizo feliz y que me abrió las puertas a elegir lo que hoy elijo, una vida educando.
Pero fui inmensamente feliz, y eso no me lo saca nadie, y hoy, elijo despedirme así, feliz y arriba.
Uno nunca se va de los lugares que tiene adentro y BAMI para mi siempre va a ser mi lugar, como madrijá, como mejanejet o como asistente de David.
Es difícil despedirse, es difícil cerrar etapas.
Hoy me toca despedirme (por elección propia) de los que es la hadrajá, una puerta que se me abrió hace 3 años que me marcó y me guió. De la mano de un hermano y de un grupo de piojitos, decidí que la educación era lo mio y que quería vivir de eso.
Enanos y gigantes.
Juntos fuimos creciendo y aprendiendo, descubriendo a la par que era ser janij, que era ser madrij. Emprendimos un viaje hermoso y fuimos el primer grupo de sala de 5 en la historia de BAMI que fue a un majané de invierno, con 6 anotados.
Un año realmente envidiable, donde formamos una gran familia y rompimos todos los prejuicios sobre ser madrijim de jardín.
Después vino otro año increible, donde volví a enamorarme de un grupo. Opurgim. Una noticia un poco aterradora llegó por un mensaje de texto a Gualeguaychú, con un montón de nervios y expectativas. Depronto había crecido 5 años y mis janijim eran casi los más grandes de primaria.
¿Cómo explicar lo que fueron para mi? Mi sostén, me hicieron crecer a pasos agigantados, me hicieron entregarme por completo. Me hicieron feliz.
Llegó Febrero con una gran y aterradora noticia. "Juli, queremos que seas mejanejet de primer año de escuela" UFF. Miedo, terror, no. Esa fue la primer respuesta. Un tiempo antes me habían dicho que tenía esbozos nodulares, ¿Qué es eso? Basicamente que todo lo que hacía no lo iba a poder hacer más. No podía, sabía que era autoexigirme demasiado y que no sabía si iba a poder dar lo mejor, que no iba a poder ser yo.
A los empujones decidí agarrar, y costó, al principio costó y mucho. Pero con el paso del tiempo empecé a sacarme la mochila y a disfrutar, cuando elegí eso no me pudo parar nadie. Terminé otro año feliz y agradecida, por sobre todas las cosas a mi grupo y a un comadrij que me arrastró y me acompañó durante todo el año
Tuve el privilegio de haber sido madrijá de tres grupos increibles, los cuales fueron premiados con BAMI de Bronce y Plata, formé parte de tres equipos distintos que superaron records, que dejaron todo.
Y hoy me toca despedirme, con una mezcla de sensaciones.
Angustia, miedo, satisfacción, melancolía.
Es dejar atrás una etapa hermosa, increible, que me llenó, que me hizo feliz y que me abrió las puertas a elegir lo que hoy elijo, una vida educando.
Pero fui inmensamente feliz, y eso no me lo saca nadie, y hoy, elijo despedirme así, feliz y arriba.
Uno nunca se va de los lugares que tiene adentro y BAMI para mi siempre va a ser mi lugar, como madrijá, como mejanejet o como asistente de David.
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