25/5/16

Volar
Quiero volar
Quiero volar alto, sentir el viento en la cara. Que el pelo se me alborote de tanto movimiento y que se enrede en algún pájaro que vuele conmigo.
Quiero volar y despegar los pies de las raíces en las que estoy sumergida.
Quiero atravesar el cielo y perderme en su inmensidad. Quiero estar ahí, donde no hay límites, donde no hay ataduras, donde todo es celeste, donde todo brilla.
Quiero estar ahí, donde todo es liviano y transparente.
Quiero volar y sentirme libre.
Quiero volar y poder ser yo.
Quiero volar alto
Quiero volar
Volar

Matemática

Si tuviese que empezar a pensar, serían aproximadamente veintidós motivos por los cuales fue mejor dejarte ir y desterrarte de mi vida.
Tres serían los motivos que me impulsan a volver.
En total son diecinueve razones para no pensar en vos.
A la cuenta se le suman una infinidad de noches de amor, aunque también tengo registradas cuarenta y siete peleas.
No creo llegar a un equilibrio.
El amor no es un balance.
El desamor tampoco. Sería un desparpajo.
Si sumo la resta de las noches que pasé llorando o las que me desvelé entre noches y caricias. Si multiplico las películas y las series, pero divido los libros no leídos y los cuentos no escritos.
Tratar de llevar lo racional a la irracionalidad de las relaciones, del amor.
Quiero pero no quiero porque no puedo y no se querer.
Quiero pero no puedo porque no debo y no tengo que querer.
Quiero pero no quiero porque no debo y no puedo volver a querer.
No quiero, no debo, no puedo y no tengo que querer.
"La recompensa se ajusta al sacrificio" dice una de las paredes de la entrada de Alcaraz.
Aca dentro si que aprendemos sobre el sacrificio, acá adentro tenemos que luchar por todo, pelear por todo y recien ahi poder conseguir las cosas.
Y la recompensa, la recompensa es tan grande, tan enorme que es lo que me hace volver, lo que me hace volver a calzarme la camiseta oro y negra y tirar para adelante.
Otra vez estos colores.
Otra vez por esta pasión.
Otra vez por este amor.
Otra vez, buscando esa  recompensa que tanto reconforta y llena el alma.
Otra vez, porque uno nunca se va de los lugares que tiene adentro.
Estas pero no estas.
Me  ahogo en el silencio.
Respiro.
Estas en todos lados.
La puta madre.
Respiro y salgo.
Carajo, estas aún en todos los recuerdos y anécdotas. Estas en todos los rincones.
Vuelvo a respirar por enésima vez.
Me lavo la cara y me  miro al espejo.
Tu cepillo de dientes. Y ahora?

Calma. Tiempo. Tiempo. Calma.
El tiempo cura, borra, libera, despeja.

Todo, absolutamente todo en esta habitación tiene tu sello, tu olor, tu perfume, tu impronta.

Ya se va a ir borrando.
Espero.
Necesito
Te lloré a ríos. Te lloré como si te hubieses ido. Lloré tu ausencia. Porque para mi fue eso, ausencia,  abandono.
Me sentí vacía, aun, a veces me acalambra el pecho esa sensación.
Pero entendí que no era el momento, que no era el lugar. Que había algo de mi que ya no podía con vos y aunque tampoco  sin vos, decidí  tacharte.
Me costó mucho, no me la hiciste ni haces sencilla. Tenes el Don de aparecer y desequilibrarme.
Y te quiero y te extraño. Pero me haces mal. Te  convertiste en algo que no veía. Quizá siempre estuvo ahí.
Me  demostraste todo tu egoísmo, inestabilidad e inseguridad.
No te la jugaste por mi (me animo a pensar que nunca lo hiciste realmente).
Y perdí la confianza. Y no confianza por el hecho de una infidelidad. Confianza porque con vos no se que puede pasar mañana.
Porque al lado tuyo yo proyectaba un futuro hermoso y te fuiste, me abandonaste.
Y hoy no se si queres volver, o si no, porque ni eso entiendo. Pero si se que al lado tuyo no se puede soñar, al menos por ahora, y yo soy muy soñadora como para cortarme las alas.
Siempre hay razones, sólo que a veces no las entiendo.
Razones para el amor, para el olvido.
Para el  sufrimiento y para el abandono.
Razones para la felicidad también.
Para brindar y festejar.
Razones para llorar y para crecer. Razones para barajar y dar de nuevo.
Razones que estabilizar y razones que desestabilizan.
Razones para dejar y razones para volver.
Razones para sonreír.
Razones, la vida es un sin fin de razones.
Razones que a veces no quiero entender.