Te lloré a ríos. Te lloré como si te hubieses ido. Lloré tu ausencia. Porque para mi fue eso, ausencia, abandono.
Me sentí vacía, aun, a veces me acalambra el pecho esa sensación.
Pero entendí que no era el momento, que no era el lugar. Que había algo de mi que ya no podía con vos y aunque tampoco sin vos, decidí tacharte.
Me costó mucho, no me la hiciste ni haces sencilla. Tenes el Don de aparecer y desequilibrarme.
Y te quiero y te extraño. Pero me haces mal. Te convertiste en algo que no veía. Quizá siempre estuvo ahí.
Me demostraste todo tu egoísmo, inestabilidad e inseguridad.
No te la jugaste por mi (me animo a pensar que nunca lo hiciste realmente).
Y perdí la confianza. Y no confianza por el hecho de una infidelidad. Confianza porque con vos no se que puede pasar mañana.
Porque al lado tuyo yo proyectaba un futuro hermoso y te fuiste, me abandonaste.
Y hoy no se si queres volver, o si no, porque ni eso entiendo. Pero si se que al lado tuyo no se puede soñar, al menos por ahora, y yo soy muy soñadora como para cortarme las alas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario