Tres serían los motivos que me impulsan a volver.
En total son diecinueve razones para no pensar en vos.
A la cuenta se le suman una infinidad de noches de amor, aunque también tengo registradas cuarenta y siete peleas.
No creo llegar a un equilibrio.
El amor no es un balance.
El desamor tampoco. Sería un desparpajo.
Si sumo la resta de las noches que pasé llorando o las que me desvelé entre noches y caricias. Si multiplico las películas y las series, pero divido los libros no leídos y los cuentos no escritos.
Tratar de llevar lo racional a la irracionalidad de las relaciones, del amor.
Quiero pero no quiero porque no puedo y no se querer.
Quiero pero no puedo porque no debo y no tengo que querer.
Quiero pero no quiero porque no debo y no puedo volver a querer.
No quiero, no debo, no puedo y no tengo que querer.
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