Se despertó entre gritos, y si, asi era su agonizante rutina. Que todo esté en silencio tan solo era una mala señal, significaba que algo malo había pasado, pero este no era el caso, asi que corrió al comedor a ver lo que estaba pasando.
Platos y vasos volaban por el aire, ella no entendía porque cuando sus padres discutían se la agarraban con la vajilla, un juego de vasos por semana.
Ya no le resultaba extraño, tan solo deprimiente, pero asi transcurría su vida.
No sé que pensaban sus padres, la bronca que ellos se tenían no le resultaba agena, y sufría, pero en silencio, jamás emitía palabra, nunca decía lo que pensaba, tan solo lo reservaba para ella y su soledad.
En sus momentos de angustia no tenía a quien acudir, asi que tan solo cerraba la puerta de su cuarto y se acostaba a leer.
Nunca leyó tantos libros como en aquel verano.
No entendía bien lo que pasaba, pero nunca se atrevió a preguntar, y asi transcurrieron sus días, entre gritos, vidrios rotos, llantos y fuertes discuciones, ya no sabía que más leer, no sabía en que otra vida podría meterse para olvidarse un poco de lo que tan mal le hacía.
Solo en sus libros veía familias felices, donde los padres se preocupaban por ella, donde no había ni gritos ni peleas, tan solo almuerzos familiares los domingos, con pastas o asado, donde todo era color de rosas, donde llegaba el hombre del trabjo y la mujer le preguntaba "mi amor, que rte gustaría cenar hoy" esa quería que sea su realidad, pero lo veía como algo tan lejano, tan imposible, asi que seguía leyendo, para sentirse más cerca.
Había hehco un juramento con ella misma, que pase lo que pase, cuando ella sea mamá, nunca iba a discutir con su esposo, no quería que sus hijos pasaran por lo mismo que ella, pero lejos estaba de creer en el amor.
Se dedicó a soñar el resto del año, el resto de su vida, y hoy sigue soñando aquella familia, que todavía no tiene..
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