Las relaciones laborales, amorosas, afectivas,amistosas, los vínculos, los sueños, etc etc etc, todo se volvió líquido. Vivimos en una época de lazos débiles
La solidez está perdida, todo cambia en un abrir y cerrar de ojos, somos productos de una sociedad sumamente consumidora, donde el cliente es un producto más, donde la incertidumbre, la vulnerabilidad, la inestabilidad, la inseguridad, la desprotección, la precaridad constituyen un futuro incierto, repleto de miedos.
Es una eterna paradoja entre la procrastinación y el deseo de conseguirlo todo hoy.
Es como si el consumo nos llevara a quererlo todo ya pero las desiciones se postergan hacia el futuro.
En fin, cada día se me quema más el cerebro.
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