Su drama no era el drama del peso, sino el de la levedad. El problema no es la carga, sino la insoportable levedad del ser. Nuestra vida es tan endeble, insignificante. Hoy estamos y mañana no, constantemente nacen y mueren personas como si nada. La gente desaparece sin casi dejar huellas, rastros.
Nuestra precencia en el mundo es tan efímera que es un peso vivir sabiendo eso, de hecho es con el único saber con el que nacimos, sabemos que algún día nos va a tocar la hora de irnos. Tampoco podemos vivir mirando para arriba esperando que nos caiga la guillotina, pero de vez en cuando la guillotina cae cerca nuestro y nos duele, nos deja pensando. Y si mañana nos cae a nosotros o alguien todavía más cercano, qué pasa?
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