4/11/10

[...] La idea es comprender por qué no se ha producido la revolución social esperada, por qué el ser humano tiende justamente a identificarse con el poder que lo domina y por qué, precisamente en el momento histórico en el que gracias al desarrollo técnico y científico de la humanidad sería posible la emancipación individual, se produce todo lo contrario: la aniquilación masiva de la “individualidad”.
Esto es una perversa contradicción patente en su obra. Las guerras, los éxodos, el racismo, la pobreza, los niños esclavos, los vagabundos, la destrucción del medio ambiente, son en su obra una gran alegoría sobre la perdida de lo esencial; en algunos casos lo plasma en forma de espacios en lucha ( El final del Imperio ), en otros, en resentida melancolía ( Las multitudes )[...]

No hay comentarios:

Publicar un comentario