9/11/10

Dale hermano, seguí

Empezamos el año desde cero, lo único que había era deseos y sueños (que no es poco) Nunca tuve muchas expectativas ni le puse fichas al asunto, por diversos motivos mis viejos no querían saber nada, hasta que fueron aflojando y comencé a soñar a la par del resto. Estamos a un mes, vivimos mucho este último tiempo, estamos tan cerca, no te me podés caer ahora. Todo el año estuviste al lado mío y me acompañasté en lo que pudiste y siempre te preocupaste por como estaba y ahora estás así. Vas a estar bien, lo sé, sos fuerte, pero no sé si el tiempo de rehabilitación alcanza y si yo viajo te quiero conmigo. No sé muy bien que decir, querés que no te trate como un liciado, pero no puedo, te quiero cuidar mucho mucho mucho así esa pierna loca (con pies un tanto chuecos) puede volver rápido a jugar al fútbol. Así salís pronto a bailar, podés volver a ir a la cancha y a hacer todas esas cosas que tanto te gustan. Ultimamente estoy muy angustiada y no puedo sacar de mi cabeza la imagen tuya con las muletas y lloro. El otro día me ayudó Mati a calmarme un poco, pero no basta. Sigo todos los mails de tu vieja contando la evolución pero tampoco me basta. Te quiero bien para que vayamos juntos a Israel. Muchas veces me caí y vos me levantaste, hoy no sé como levantarte, pero te pido que sigas así, sanando que llegás, no veo la hora de volver a putiarte por los sonidos molestos con el bombo, dale urito, quiero que vuelva la magia.
Te amo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario