"Y Soledad, feliz en ese mundo: No era solo la cercanía caliente de un animal que había que someter: también esos peones le gustaban: gente sencilla, que necesitaba pocas cosa sy se reía de chistes simples, que le contaban historias de tropillas y arreros, que le enseñaban a trenzar una rienda o calmar una yegua, a perder la taba o a cebar mate con la espuma debida. Con ellos no tenía que ahcer ningún esfuerzo: Ni ponerse bonita ni hacerse la interesante ni tratar de gustarle a un tonto granjuiento. Eso si que era vida."
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