Pasa el tiempo y acá me encuentro graduándome, despidiéndome del lugar que me acogió durante 5 años, que actúo como mi sostén, como mi refugio.
Es un poco raro, un poco fuerte, inundan mi cabeza recuerdos, anécdotas, enojos. Leo el anuario y pienso.
Me acuerdo del día en el que entré por primera vez y decidí que era ahí donde me quería quedar y me miro, y ya pasaron 5 años, y me encuentro en el mismo desconcierto, aunque un poco más "madura" (já), esa incertidumbre y miedo que me agarra por lo que va a venir, por lo desconocido.
Hoy me despido, dejo ir una etapa, pero no me voy, porque como me enseñaron y vengo diciendo con frecuencia, uno nunca se va de los lugares que tiene dentro y hoy más que nunca puedo decir y cantar que Martín Buber, es MI LUGAR.
No hay comentarios:
Publicar un comentario