Cuando sabes la verdad
podes elegir que hacer con ella, podes negarla o podes aceptarla.
Buscamos desesperadamente la verdad, esa misma verdad que nos da miedo
escuchar.
La verdad libera porque uno es dueño de hacer con ella lo que quiera, incluso
negarla.
La verdad nos interpela, nos pregunta, nos arrincona y muchas veces no hay
respuesta.
La verdad a veces no da certezas, si no algo mucho mas peligroso, dudas.
La verdad asusta.
La verdad despierta, sacude y paraliza.
La verdad desnuda, incomoda.
La verdad libera y confunde.
Pero la verdad también nos da la fuerza para afrontarla con alegría.
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