63 a ver a Iván. Hermoso, increíble, único.
Termina el recital, planes cancelados, destrucción y bajón. Al mal tiempo, buena cara. Decido bajonearla sola, comprandome un sanwich de salame en un kiosco y a esperar el 63.
Cuando subo era el mismo chofer que a la ida, que me reconoció y me saludó. Decidió cobrarme 1.10 en vez de 1.25.
Miradas por el retrovisor, hasta que llega la hora de bajarme.
Bajo, saludo y él desde arriba del colectivo tirandome besos por la ventana.
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