30/1/13

Acá

Acá en el norte todo es diferente, hay otro clima, otro aire.
La altura, la montaña, respirar. Mirar y respirar.
La gente viste como en las fotos, polleras, trenzas y gorros. Los cachetes inflados de mascar tanta coca, pieles resecas y un sol que se hace presente en los colores de la montaña.
Hay de todo, artesanos, hippies, extranjeros, perros, llamas, burros, gente que viaja sola, grupos, grupos que se arman y se desarman en ciudades, guitarras, charangos y cajones peruanos, cicus y quenas, cactus y plazas y mapas.
 Se respira un clima pacífico, de confianza. La gente se saluda todo el tiempo y comienza a llamarte "la chica del hostel de Cafayate" (entre otras ciudades).
Mates, libros, cartas, carpas, mochilas y bolsas de dormir se vuelven aliados.
Es raro, indescriptible. Son sentimientos, simplemente no se explican.
Hoy que estoy a un día de volver a la gran ciudad quiero guardarlos todos, meter todo lo que viví en una cajita y guardarmela para mi. Llevarme esta experiencia. Llevarme todo el viento del norte. En la altura respiro mejor.




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