22/4/13

Un incidente transofrmado en accidente.

Esta vez mis dos ruedas me fallaron y me llevaron de cara al asfalto. El amor, mezclado con imprudencia hizo que ponga una bolsita con cuadernos en el asiento, la que luego se enroscó en la rueda y provocó que deje de girar.
Boca al piso y bicicleta encima, en cuestión de segundos.
Azarosamente o por cuestiones del destino algo hizo que esta tarde mis amigos agarraran con el auto Juan Agustín García y haya sido ese el auto que pasó tras la caída.
Una bocina bastó para tener a tres personas al rededor levantándome y ayudando.
Un timbre para recibir la hospitalidad de un hogar y una canilla para lavarme.
En cuestión de minutos mil personas conteniendome para que esté mejor.

Gracias a ellos y al destino tan solo tuve moretones y mini cortecitos, lo que podía haber sido grave hoy tan solo es una anécdota y un llamado a la prudencia.

Sí al uso de casco, de luz y canastitas.
Sí a los amigos.
Sí al destino o a lo que sea que haya hecho que esto me haya salido tan barato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario