Uno empieza tachando la doble y termina en el fondo del mar.
Son esas noches de esperanzas desesperadas,
de el sueño en compota y el escabio para no pensar.
Pero... ¿quién nos dice que a la vuelta de tanta derrota
cambiemos de pilchas y los miedos nos dejen en paz?
No hay comentarios:
Publicar un comentario