30/5/13

Uno empieza tachando la doble y termina en el fondo del mar. 
Son esas noches de esperanzas desesperadas, 
de el sueño en compota y el escabio para no pensar. 
Pero... ¿quién nos dice que a la vuelta de tanta derrota 
cambiemos de pilchas y los miedos nos dejen en paz? 

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