Honestamente no me lo esperaba, no me lo veía venir.
Yo pensé que de esta ibas salir, como saliste de tantas otras. Hay tantas cosas que te hubiese querido decir, pero creo que no hacía falta. Nadie me va a sacar de la cabeza que entre nosotros había una conexión especial y que a pesar de que no te lo dijera, porque no soy buena demostrando sentimientos, vos sabías todo lo que me pasaba.
No puedo creer que esté escribiendo en pasado, no me entra en la cabeza y aunque tenga un dolor que me desgarra el pecho, estoy tranquila. Siempre me demostraste que eras un tipo al que le gustaba vivir, me enseñaste que no hacen falta las palabras, que no hace falta hablar. No te lo dije nunca, pero siempre fuiste un ejemplo de como salir adelante.
Tampoco nadie me va a sacar de la cabeza que me esperaste, que con lo que te quedaba o como podías me recibiste con alegría y bien, feliz de que estuviese ahí al lado tuyo. Con unos ojitos que brillaban de alegría, es por eso que decido recordarte así.
Me preparé para esto durante muchos años, pero aún así se me estruja el corazón, porque para mi eras eterno.
A mi no me vengan con la espiritualidad, con que te fuiste fisicamente pero que el alma queda, que los recuerdos, que lo que viviste que la presencia, etc, porque te fuiste y ya está.
Y ahora ¿qué hacer con esta angustia? Te juro que si hubiese sabido que esa iba a ser la última vez te hubiese dado un abrazo mucho más fuerte, te hubiese mirado más y te hubiese dicho más cosas, pero las cosas son sí, efímeras, inmanejables.
Adiós coquito querido, descansá y ojalá que el bicho salga campeón, así te manda una alegría.
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