Aunque parezca medio trillado, siempre hay un rayo de luz que se cuela tras el nubarrón y hoy sos vos.
Gracias eternas por ese hombro, que lo estoy gastando bastante.
Gracias por volvernos a encontrar. Si bien siempre estuviste ahí y jamás cambio mi sentimiento, había olvidado lo lindo que era tenerte en la cotidianidad.
Pilar, incondicional, como siempre, como nunca.
Gracias por ser mi motor, por sacarme adelante.
Por estar al pie del cañón y no dejarme bajar los brazos.
Te quiero con el alma.
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