18/6/15

El otro lado de la cama aun tiene tu forma inmaculada. Pareciera que el costado derecho no entiende ni de tiempo ni de espacios. Las estaciones se suceden, pero yo aun puedo sentir tu olor en aquella almohada.

El lado derecho es frio, oscuro y me asusta. Es como si en medio de esta cama hubiese una trinchera, algo que no me permitiriera pasar, algo que legítimara tu recuerdo.
Por las noches, a veces giro sin darme cuenta y me sambullo en tu hueco, el frío me invade, vuelvo a girar hacia mi lado y pido perdón, a nadie y a todos. A vos, pero por sobre todo a mi.

El lado derecho esta plagado de historias, de recuerdos, de un amor que hoy perece. 
Si me distraigo, en la madrugada, puedo ver tu sombra levantarse e ir al baño, nunca pudiste pasar una noche sin levantarte para ir.

Esta cama tiene historia, esta cama tiene vida, y en realidad, ya no la tiene.
Esta cama te recuerda y te anhela, esta cama y yo. Porque no estas, porque te fuiste, porque parte de mi se fue con vos, esta cama donde había vida, donde hubo amor, donde fueron concebidos nuestros hijos, donde habíamos pasado los últimos 25 años y donde nos juramos amor eterno, ya no significa nada, solo tu recuerdo.

Y esta cama, donde dormimos toda la vida, al menos toda tu vida, es donde me encuentro ahora, mirando hacia el costado, mirando a la nada.

Te veo y tiemblo, suspiro y te extraño.
No te veo, no estas, no estamos.
Me fui con vos, me voy con vos.
En esta cama era nuestro universo. 
Espérame, ahí voy. Para que esta cama perdure en el tiempo, para que nuestro amor perdure en el tiempo.



Espérame. Ahí voy.

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