Las plazas son un mundo mágico, son como una ciudad dentro de la ciudad.
En las plazas me pasa eso, por eso las disfruto tanto.
Es como si por un rato me perdiera de los mambos, de los ruidos, de la gente.
Es como un parate dentro de todo.
Una manzana de árboles, de juegos, de pasto, de perros y de bicicletas.
De gente que se sienta sólo a contemplar.
Las plazas cortan con la vida, con la rutina.
Aún siendo rodeadas por avenidas, por autos y colectivos, son especiales.
Eso, las plazas son especiales.
En las plazas me siento una nena y amo esa sensación.
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