21/11/16

Hace seis años, un 27 de octubre, me hice kirchnerista.
Era una simple estudiante de secundario, que de política no entendía nada. Estaba disfrutando del feriado por el censo cuando me entere de la noticia. Al principio yo estaba preocupada porque si declaraban mucho asueto iba a interferir mi festejo de cumpleaños, pero un rato más tarde, entendí todo.
No supe bien porque, pero sentí un vacío y ahí me Di cuenta que ya nada volvería a ser como antes. La política no me interesaba, aún hoy no me interesa demasiado, pero vi gente llorar, vi panfletos que decían fuerza Cristina, vi filas y filas acercarse a plaza de mayo a dar sus condolencias, a despedirlo.
La movilización de las masas era algo que yo no terminaba de entender, hasta ese momento.
Yo crecí con Néstor. Era muy piba cuando el asumió, pero en  él se encontró la paz.
En el 2001 vi a mi vieja hacer filas en los bancos, corrimos todos a hacer el pasaporte por si había que rajar, rajaron mis tíos. No sabía lo que pasaba, pero sentí miedo. En la calle había miedo.
Aprendí desde chica que los reclamos se hacían con cacerolazos y que esa parecía ser la única forma de ser escuchado.
Pero con el todo cambio.
Repito, nunca entendí nada, pero con el se respiraba calma. El despertaba admiración. Daba paz, seguridad, protección
Creo que con el se fue una parte de todo eso.
Creo que un país lo sigue llorando y recordando.
Porque con el la política volvió a las calles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario