Empecé jugando un juego, y ni me di cuenta del riesgo que corría caer en las trampas del vicio, de la adicción, simplemente empecé a jugar, me entretuve, me entretengo, y hasta conseguí amigas con quien jugar.
Al principio jugaba un rato, quizá una vez por semana o dos, pero ahora tengo el deseo de jugar constantemente, todo el tiempo, salgo y quiero jugar, estoy en la esucela y quiero jugar, estoy en mi casa y quiero jugar, jugar, jugar y jugar, caí, una vez más entre las tentaciones.
Y ahora quiero, tengo que, dejar de jugar, pero no puedo, me enrredé. Nunca pensé que llegaría a este punto, pero llegué.
Llegué y quiero salir, pero siento que no puedo, que es tarde..
[Y aunque alguien me advirtió, nunca dije que no]
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