Y bueno, cambiar es difícil y cuesta.
Hoy elijo dar un paso al costado. Cuando a uno no lo llena por completo lo que hace, es bueno abrirse. Una vez, una vieja conocida me dijo que si lo que hacía no me hacía feliz, que lo dejara de hacer y hoy siento que ya no me hace feliz, al menos por completo.
Con mucho dolor, angustia y miedo, hoy elijo crecer.
Siguiendo el camino por inhercia no crezco.
Miedo, sí, mucho, porque nunca vi algo distinto y porque cerrando esta puerta cierro una etapa, la de toda mi vida, eso que me aferra a la niñez o a la adolescencia, lo que siempre tuve, mi marco. Es descolgar la bandera y sacarme esa mochila para ir más allá. Es apuntar a recorrer otros caminos, otros vientos, otros pagos, es animarme.
Las cosas tienen techo, y a mi me gusta que el cielo sea el techo.
Quiero crecer, aprender, recorrer, buscar.
Me aterra, por supuesto, pero siempre se puede volver, lo que no siempre se puede es irse.
Hoy puedo, es el momento, es mi momento.
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